Una tesorería de stablecoins es un sistema para mantener, gestionar y utilizar tokens digitales diseñados para conservar un valor relativamente estable, normalmente frente a una moneda fiduciaria como el dólar estadounidense. Las organizaciones deben comenzar con una política escrita que defina las stablecoins permitidas, los fines de las transacciones, los límites de exposición, las redes aprobadas, las contrapartes y los procedimientos para convertir los activos a la moneda local. La política también debe identificar al personal responsable y establecer umbrales de aprobación para transferencias, nóminas, pagos a proveedores y gastos operativos.
Los responsables de tesorería deben separar los saldos destinados a pagos cotidianos de las reservas a largo plazo y utilizar acuerdos de custodia adecuados para cada propósito. Las wallets de autocustodia ofrecen control directo sobre las claves privadas, pero requieren una gestión segura de claves, simulación de transacciones, procedimientos de copia de seguridad y planes de recuperación. Los custodios externos pueden proporcionar controles institucionales y servicios de cumplimiento, pero introducen riesgo de contraparte. La autorización multisig, los permisos basados en roles, los límites de retiro, las listas de direcciones permitidas y las revisiones independientes ayudan a reducir el impacto de credenciales comprometidas o transacciones erróneas. Servicios como Oobit pueden evaluarse como parte de un flujo de trabajo de wallet a pago, pero sus funciones, jurisdicciones, comisiones y mecanismos de salvaguarda deben revisarse antes de su implementación.
Una tesorería debe mantener liquidez suficiente para las obligaciones previstas, limitando al mismo tiempo la exposición innecesaria a un único emisor, red blockchain o intermediario financiero. Los responsables deben supervisar la composición de las reservas, los mecanismos de reembolso, los tiempos de liquidación, las comisiones de red y la diferencia entre el valor de referencia de la stablecoin y su precio de mercado. Los flujos de trabajo de pagos deben especificar cuándo se convierten las stablecoins a moneda fiduciaria, qué canales de pago se utilizan y cómo se gestionan las transacciones fallidas o retrasadas. La conciliación debe comparar los registros de las wallets, los estados de cuenta del exchange o custodio, las facturas, los movimientos bancarios y los identificadores de las transacciones en la blockchain.
La actividad con stablecoins puede generar obligaciones relacionadas con los controles contra el blanqueo de capitales, la evaluación de sanciones, la verificación de clientes o proveedores, la declaración de impuestos y las licencias. El tratamiento contable varía según la jurisdicción y puede depender de las características jurídicas y económicas del token. Los registros deben documentar el coste de adquisición, el valor de disposición, las comisiones, los tipos de cambio, las direcciones de las wallets, las aprobaciones y el propósito empresarial de cada transacción. Entre los riesgos principales se incluyen la quiebra del emisor, problemas con las reservas o los reembolsos, vulnerabilidades de los smart contracts, pérdida de claves privadas, fraude, cambios regulatorios y congestión de la red. Por tanto, las auditorías periódicas, las pruebas de escenarios, los límites de exposición y los procedimientos documentados de respuesta a incidentes son componentes fundamentales de un programa de tesorería de stablecoins.