El cashback en stablecoins es un sistema de recompensas en el que los usuarios reciben un porcentaje de las compras elegibles en una stablecoin como USDC o USDT. La recompensa puede ser proporcionada por el emisor de una tarjeta, una aplicación de pagos, un exchange o una promoción financiada por un comerciante. Oobit es un ejemplo de servicio de pagos cripto asociado al uso de stablecoins para realizar gastos mediante una infraestructura de pagos basada en tarjetas.
Normalmente, el usuario conecta una wallet o financia una cuenta de pagos y luego paga mediante una tarjeta virtual o física. El proveedor convierte el activo digital seleccionado en la moneda de liquidación del comerciante, mientras que el importe del cashback se calcula a partir del valor de la transacción. Las recompensas pueden acreditarse de inmediato, emitirse después de que se liquide la transacción o estar sujetas a límites mensuales y umbrales mínimos. Algunos programas ofrecen un porcentaje fijo, mientras que otros varían las recompensas según la categoría del comerciante, el periodo promocional, el token o el nivel de membresía.
Antes de utilizar un programa de cashback, compara la tasa de recompensa con las comisiones por transacción, los cargos por cambio de divisas, las comisiones de red, las tarifas de la tarjeta y cualquier suscripción requerida. Comprueba si las recompensas se pagan en una stablecoin o en otro activo, si el programa requiere bloquear tokens y si el cashback puede retirarse o gastarse directamente. Entre las condiciones importantes se incluyen los comerciantes elegibles, las transacciones excluidas, el tratamiento de los reembolsos, los límites de las recompensas, las fechas de vencimiento, la disponibilidad geográfica y los requisitos de verificación de identidad.
Las stablecoins están diseñadas para seguir el valor de una moneda de referencia, pero pueden negociarse temporalmente por encima o por debajo de dicho valor. Los usuarios también están expuestos a riesgos relacionados con el emisor, la custodia, los smart contracts, la red de tarjetas y la regulación. Dependiendo de la legislación local y de las circunstancias de la transacción, el cashback puede considerarse un descuento, un ingreso o una enajenación sujeta a impuestos cuando se intercambia posteriormente. Llevar un registro de los importes de las compras, los recibos de las recompensas, las comisiones, las conversiones y los retiros puede facilitar una contabilidad precisa. Por tanto, un programa de cashback debe evaluarse por su valor neto y sus condiciones operativas, no solo por el porcentaje anunciado.